sábado, septiembre 23, 2006

De vuelta a la rutina

En fin, una semana movidita para ser la primera del curso. Entre el follón de créditos obligatorios, optativos y de libre elección, sólo queda claro que vamos a tener faena y mucha, cosa que se agradece y que en parte se teme, puesto que no quisiera verme privado de "vida social". Pero bueno, es demasiado temprano para quejarme sobre esto, y más cuando ansiaba empezar. En vista del follón de horarios que tengo así como la ingente cantidad de materia que voy a tener que dar, me dejo dos créditos de libre elección para otro año. Mejor así si quiero ir a buen ritmo. Por otro lado está el lio que se crean con los créditos optativos. De la lista que expuse hace poco, los tres más guapos se dan en el primer cuadrimestre, y encima el que más me interesa se hace de tardes, en un horario asqueroso y muy poco conveniente....así que para el segundo cuadrimestre tendré que elegir una caspa de optativas y que ya veré qué hago. Bueno, entre este berenjenal de créditos optativos, de libre elección y tal, voy a sumar otro: el horario. El de Internet lo cuelgan mal y el horario bueno lo debe buscar uno en el tablón de noticias, sin noticia ni previo aviso...¡así dan ganas de empezar! de momento gracias a esta broma, hoy viernes he ido para nada.

En su afán por querer hacer las cosas sencillas, bien, y en definitiva, eficientes, lo único que consigue la universidad es crear un cacao que ni ellos entienden. Yo en ocasiones no sé qué hacer, aparte de quejarme en el blog.

Pero bueno, cosas buenas se trae esto de empezar el curso, y es que hay que decir que soy afortunado al ir a mi facultad, donde gran cantidad de mozas están de muy buen ver, y eso anima a ir todos los días. Además, en mi clase hay cada una que.....buff! me entran sudores de pensarlo. También me entran sudores cuando tengo que pensar en el temario que debo estudiar en TIS (técnicas de investigación cuantitativas) o cuando me tomo ese maldito café que me revuelve el estómago. También sudo cuando alguien suelta la burrada en clase, o cuando recuerdo que debo llenar el depósito del coche, y también sudo cuando me pongo griposo como el otro día. Tanto sudar hace que la facultad parezca una sauna. De saberlo antes y no me apunto a un gimnasio.

Al menos dentro de lo que cabe puedo ver a los coleguis sociólogos y demostrarles una vez más lo grande y majestuoso que soy. Añoro a unos cuantos que no se sabe qué ha sido de ellos, cada vez somos menos en clase y eso hace que cada vez los fanáticos comunistas tengan más fuerza. Seguro que algunos de ellos tienen a sus madres encerradas en casa, en una cama, engañadas con mentiras como que el mundo se ha vuelto comunista y que la Cocacola la inventaron los soviéticos pero que los capitalistas robaron la fórmula y la utilizaron para obtener beneficio y esas cosas. Llegará un momento en que sus mamas saldrán a la calle y verán a la estatua de Lenin señalándoles con el dedo mientras se la llevan, y será el dedo corazón. Un corte de manga les dedico a todos. Y me estoy dando cuenta del desvario que tengo. Es fin de semana, mañana tocan La Peste Negra y La Casa Usher, y vamos a montar una juerga de escándalo. Ya contaré más el próximo día.

P.D: Por cierto, ya no soy un conductor novato, el 21 hizo un año de cuando me saqué el carné. Olé!

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