El estructuralismo surge poco después de la Segunda Guerra mundial, en Francia, argumentando que la sociedad y sus fenómenos están condicionados y determinados por las estructuras sociales. El científico social debe estudiar las estructuras para entender y predecir los fenómenos sociales. Esta corriente de pensamiento anula cualquier principio existencialista pues el individuo está determinado estructuralmente. Las estructuras se convierten en una suerte de tabla periódica donde la recombinación de elementos / estructuras dan forma a compuestos / fenómenos sociales. Si un elemento de una estructura cambia, también cambia el conjunto de relaciones que se dan en los fenómenos sociales.
Los estructuralistas pretenden crear una teoría social universal aplicable a todas las ciencias sociales. La causalidad estructural es la que nos explica los fenómenos sociales, como desde la combinación de estructuras se abren procesos sociales. Otro rasgo a destacar es que la historia no explica ningún hecho social. Para un estructuralista, las estructuras, combinándose entre sí, darían lugar a los hechos sociales que consideramos históricos pero que no son más que un producto de la combinación de estas estructuras.
Ferdinand de Saussure y Claude Lévi-Strauss son los padres del estructuralismo. Ferdinand de Saussure hace una concepción estructuralista del lenguaje. El significado de los términos lingüísticos depende de sus relaciones dentro del conjunto que constituye una lengua. El lenguaje es una estructura donde cada parte sólo cobra sentido en relación con el todo. El lenguaje, en cualquier momento de su existencia, debe presentarse como una organización, como un sistema (o lo que también podríamos llamar una estructura): los elementos lingüísticos no tienen ninguna realidad independientemente de su relación con el todo. El elemento lingüístico es el signo, es decir, la asociación de una imagen acústica (significante) y de un concepto (significado); en tanto que valor, su poder de cambio consiste en que sirve para designar una realidad lingüística que le es extraña (y que no es su significado, sino que este sirve para llegar a ella) y su poder significativo está condicionado por las relaciones que lo unen a otros signos de la lengua, de manera que no es posible aprehenderlo sin reubicarlo en una red de relaciones intralingüísticas. Los estructuralistas ponen en práctica las teorías de Saussure haciendo analogía con la sociedad, las estructuras y sus fenómenos.
Claude-Lévi-Strauss es el fundador de la antropología estructural. Aplicó la lingüística estructural de Saussure en el estudio de la sociedad y la cultura. Según Lévi Strauss, las estructuras que explican lo social son en última instancia estructuras mentales o psicológicas: Aparentemente la diversidad personal y cultural no sería mas que un producto de una estructura universal de la mente humana, que no varía y que funciona frente a bases de oposición binarias: hombre-mujer, grande-pequeño, sagrado-profano, permitido-prohibido. Esta estructura no es observable directamente sino que mediante el análisis estructural se puede deducir y reconstruir a partir de las manifestaciones de fenómenos concretos, a partir de lo que éstos guardan en común. . El comportamiento humano es concebido por Lévi-Strauss como una serie de reglas de juego estructurales, un repertorio ideal de elementos que limitan las posibilidades de diversidad cultural. De nuevo la analogía de la tabla periódica sirve para explicar el comportamiento humano.
Las oposiciones binarias dan lugar a instituciones sociales como el parentesco, la religión, la economía, que son entendidas como sistemas de signos. Estos tres signos o códigos estructurales conllevan el intercambio de mensajes (lenguaje), el de mujeres (que forma la base del parentesco) y el de bienes y servicios (economía). Los hechos históricos no son más que recombinaciones de estos elementos. Si conociéramos cómo funcionan todos los elementos de la estructura, podríamos predecir sus reacciones cuando se recombinan éstos, al igual que en el comportamiento humano.
Esto vendría a ser un breve resumen del estructuralismo. Como corriente de pensamiento tiene graves defectos que a mi juicio le impide dar esa superteoría que explique todo fenómeno social. En primer lugar, los estructuralistas exponen que el hombre es un efecto más de las estructuras y que por tanto son éstas las que debemos de estudiar. El estructuralismo puede llegar a propiciar un interesante debate. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿El hombre o la estructura? Además, el determinismo estructural al que se ve sometido el hombre, el cual no puede librarse debido a que no es más que un efecto de unas circunstancias, pueden llevar a hacer una analogía entre lo estructural y lo divino. La manera en que actúan las estructuras sobre el hombre puede ser similar a la de entidades divinas, que también explican el porqué del hombre.
La analogía lingüística sería más criticable en el caso de los postestructuralistas, pero aún así sigue teniendo defectos. No podemos relacionar todo hecho social como un conjunto de signos similar al lenguaje. Por otro lado el determinismo estructuralista dice que el hombre es sólo consecuencia de las estructuras. Un ente incapaz de obrar libremente pues no puede escaparse de las redes estructurales que lo determinan. Este determinismo estructural nos lleva a pensar que el ser humano es guiado por las riendas del destino. De nuevo aparece aquí un concepto metafísico que consideramos de importancia como crítica, pues se deja de hacer ciencia social para acabar haciendo filosofía.
Otro grave fallo es el que se da con la causalidad estructural. El estructuralismo se ve incapaz de explicar un fenómeno social. Cuando quieren explicar la violencia, dicen que ésta es necesaria para que se den otros fenómenos sociales, pero en ningún momento explican la violencia.
Aquí un resumen del estructuralismo y una crítica hacia él mismo. En mi opinión, como corriente de pensamiento es mala, pero peor es el postestructuralismo, del que no hablo porque es largo y complejo. Aún así, el estructuralismo viene a ser interesante como teoría y de recomendable lectura, gusten sus teorías o no.
viernes, mayo 11, 2007
Estructuralismo
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jueves, mayo 10, 2007
Aznar, alcohol y velocidad
"Amante de la velocidad y de los coches potentes, en los años de su juventud fue el terror de la carretera". Contra lo que pudiera parecer, esta definición del expresidente José María Aznar no procede de ninguno de sus acérrimos adversarios, sino que forma parte de una hagiografía escrita por dos partidarios suyos, los periodistas Isabel Durán y José Díaz Herrera (Aznar: la vida desconocida de un presidente. Editorial Planeta), poco antes de las elecciones del 2000. Ambos conocían de cerca del entorno del político que la semana pasada se despachó a gusto contra las campañas de Tráfico del control de la velocidad y el alcohol. Y así lo demuestran en el voluminoso libro.
En la página 107 cuentan, por ejemplo, como "a los conductores del Partido Popular, Estanislao Cumplido de la Cruz y Juan Vilches, no les gustaba dejarle los coches porque los destrozaba" o que en la etapa en que era diputado por Ávila, "sus compañeros de partido temblablan cada vez que les pedía que fueran a recogerle a Madrid". Al parecer, tenía por costumbre exigirles que le dejaran conducir. "Yo voy a buscarle encantado pero no le dejo el coche, que luego las multas me llegan a mí", solían responder los militantes al secretario técnico de Alianza Popular (AP) de Ávila, Sebastián González, brazo derecho de Ángel Acebes. González reconoce que a menudo era incapaz de encontrar a un voluntario de Nuevas Generaciones dispuesto a ir a buscarle.
"En esa época --siguen los autores--, no había viaje en que no le parara la Guardia Civil por exceso de velocidad. Aznar, en la mayoría de las ocasiones, no se molestaba en discutir con el responsable de la patrulla de tráfico. Por el contrario, muy digno, les decía: 'Cumpla usted con su deber, agente'. Luego el partido pagaba las sanciones".
Pero no siempre era así. A veces las sanciones recaían en terceros que no tenían nada que ver, como prueba una conversación telefónica entre el jefe provincial de Tráfico en Ávila, Lorenzo Martín Ortega, ya fallecido, y el director del concesionario Volkswagen en la capital castellana, Rufino Yuste. El primero llama a este último y le dice lo siguiente:
"--Rufino, ven a verme y tráeme el carnet de conducir.
--¿El carnet? ¿Para que quieres tú mi carnet?
--Porque te lo voy a quitar hoy mismo y vas a estar tres meses sin conducir.
--Y eso, ¿por qué?, ¿qué he hecho de malo?
--¿Que qué has hecho? ¿Te has vuelto loco o qué? Tengo más de 30 multas de Burgos, León, Palencia y Valladolid. ¿Qué haces tú circulando en sentido contrario, saltándote los semáforos, aparcando en prohibido y en doble fila y sobrepasando todos los límites de velocidad?
Rufino cae entonces en la cuenta.
--¿Las multas no serán de un Passat gris metalizado?
--Sí, un Volkswagen Passat, efectivamente.
--Entonces envíalas a Alianza Popular. Porque el coche está todavía a mi nombre, pero se lo vendí a José María Aznar para la campaña autonómica y no lo llegué a conducir".
Los autores recuerdan en el libro que en esa campaña el Passat de Aznar recorrió 45.000 kilómetros y ya estaba para el desguace cuando finalizó.
Tras la lectura de algunos pasajes, queda la sensación de que la explicación dada por algunos políticos a las declaraciones de Aznar era inexacta. Quizá el alcohol consumido en la cata de vinos de Valladolid no le nubló la inteligencia sino que, como dice el refrán, le llevó a revelar lo que de verdad piensa y nunca se había atrevido a decir en público.
El libro da más pistas sobre ello. También desvela que Aznar, según su esposa, Ana Botella, era un desastre en la cocina y asegura que "si no se ha muerto de hambre es porque de joven era aficionado a las hamburgueserías, las pizzerías, la coca-cola light y a todo tipo de comida-basura". Ahora ya sabemos por qué tras la cata de vinos criticó las campañas de Sanidad contra la comida rápida.
Noticia sacada de "El Periódico"
Yo, pienso que este tío no sólo no tiene vergüenza sino que además es un cretino.
No voy a comentar nada, ceo que la noticia en sí ya dice muchas cosas sobre ese sinvergüenza.
En la página 107 cuentan, por ejemplo, como "a los conductores del Partido Popular, Estanislao Cumplido de la Cruz y Juan Vilches, no les gustaba dejarle los coches porque los destrozaba" o que en la etapa en que era diputado por Ávila, "sus compañeros de partido temblablan cada vez que les pedía que fueran a recogerle a Madrid". Al parecer, tenía por costumbre exigirles que le dejaran conducir. "Yo voy a buscarle encantado pero no le dejo el coche, que luego las multas me llegan a mí", solían responder los militantes al secretario técnico de Alianza Popular (AP) de Ávila, Sebastián González, brazo derecho de Ángel Acebes. González reconoce que a menudo era incapaz de encontrar a un voluntario de Nuevas Generaciones dispuesto a ir a buscarle.
"En esa época --siguen los autores--, no había viaje en que no le parara la Guardia Civil por exceso de velocidad. Aznar, en la mayoría de las ocasiones, no se molestaba en discutir con el responsable de la patrulla de tráfico. Por el contrario, muy digno, les decía: 'Cumpla usted con su deber, agente'. Luego el partido pagaba las sanciones".
Pero no siempre era así. A veces las sanciones recaían en terceros que no tenían nada que ver, como prueba una conversación telefónica entre el jefe provincial de Tráfico en Ávila, Lorenzo Martín Ortega, ya fallecido, y el director del concesionario Volkswagen en la capital castellana, Rufino Yuste. El primero llama a este último y le dice lo siguiente:
"--Rufino, ven a verme y tráeme el carnet de conducir.
--¿El carnet? ¿Para que quieres tú mi carnet?
--Porque te lo voy a quitar hoy mismo y vas a estar tres meses sin conducir.
--Y eso, ¿por qué?, ¿qué he hecho de malo?
--¿Que qué has hecho? ¿Te has vuelto loco o qué? Tengo más de 30 multas de Burgos, León, Palencia y Valladolid. ¿Qué haces tú circulando en sentido contrario, saltándote los semáforos, aparcando en prohibido y en doble fila y sobrepasando todos los límites de velocidad?
Rufino cae entonces en la cuenta.
--¿Las multas no serán de un Passat gris metalizado?
--Sí, un Volkswagen Passat, efectivamente.
--Entonces envíalas a Alianza Popular. Porque el coche está todavía a mi nombre, pero se lo vendí a José María Aznar para la campaña autonómica y no lo llegué a conducir".
Los autores recuerdan en el libro que en esa campaña el Passat de Aznar recorrió 45.000 kilómetros y ya estaba para el desguace cuando finalizó.
Tras la lectura de algunos pasajes, queda la sensación de que la explicación dada por algunos políticos a las declaraciones de Aznar era inexacta. Quizá el alcohol consumido en la cata de vinos de Valladolid no le nubló la inteligencia sino que, como dice el refrán, le llevó a revelar lo que de verdad piensa y nunca se había atrevido a decir en público.
El libro da más pistas sobre ello. También desvela que Aznar, según su esposa, Ana Botella, era un desastre en la cocina y asegura que "si no se ha muerto de hambre es porque de joven era aficionado a las hamburgueserías, las pizzerías, la coca-cola light y a todo tipo de comida-basura". Ahora ya sabemos por qué tras la cata de vinos criticó las campañas de Sanidad contra la comida rápida.
Noticia sacada de "El Periódico"
Yo, pienso que este tío no sólo no tiene vergüenza sino que además es un cretino.
No voy a comentar nada, ceo que la noticia en sí ya dice muchas cosas sobre ese sinvergüenza.
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martes, mayo 01, 2007
La cosa va de sapos y renacuajos
El debate sobre el siniestreo continua. Me gusta saber que formo parte de las tropelías ilustradas por tan variopinto colectivo. Esta vez lo que me ha motivado a escribir es la pequeña polémica suscitada en el portal de Batcult. Aunque este mensaje tenga poco o nada que ver con lo que atañe a la web, siendo ésta un soplo de inspiración para mis absurdas elucubraciones. Pues, en definitiva, lo que acontece en Batcult no es nada nuevo ni misterioso, sino ejemplo de cotidianedad siniestra.
Por alguna extraña razón, el ser un siniestro de pura cepa ( un siniestro añejo, curtido con el paso de los años, el alcohol, los conciertos y por haber escuchado gótico "delde verdá") conlleva a asumir ciertos roles, que en un principio nadie sabe que va a adquirir. Guste o no guste, mientras más gótico del bueno fluye por nuestro mp3, más sibaritas nos volvemos. La realidad es esta, con el paso del tiempo pasamos de ser unos renacuajos oscurillos a la élite de la charca. Como si de una secta se tratara, el ser un verdadero siniestro debe pasar por numerosas pruebas para confirmar su autenticidad, lo que al final no te dan un carné de gótico, pero todo se andará con el tiempo.
Cuando el renacuajo oscurillo quiere ser un gran sapo de las tinieblas lo que debe hacer es esconder su cola y saltar más lejos que nadie, de paso debe cambiar su ambiente. Se acabó el bucear en determinados estilos musicales, ahora hay que exhalar el aire que proporciona la pureza de determinados grupos. Eso sí, cuando el Sapo de las Tinieblas quiere regodearse en su infinita sabiduría se da un chapuzón en la charca y observa a los renacuajillos, que hay que decir que en su ambiente acuático se mueven mucho mejor que el Sapo de las Tinieblas. Al fin y al cabo, como anfibios que son, son incapaces de vivir por mucho tiempo alejados de ciénagas y charcos, aunque sean de aguas corruptas e imbebibles, como bien afirmará un buen Sapo de las Tinieblas.
Pero la secta del Sapo, del verdadero heredero del siniestreo no es algo homogéneo ni compacto. Todo lo contrario, lo que caracteriza a un buen siniestro de pura cepa es que siempre estará en desacuerdo con otro siniestro de pura cepa, o lo que es lo mismo decir, a los Sapos de las Tinieblas les gustan ser los únicos y verdaderos portadores de la sabiduría infinita y siempre discutirán a lengüetazos sobre quién tiene más razón. Normalmente esos debates giran en torno al etiquetaje de las moscas que comen. Unos dicen que son deathrock y otro dice afterpunk, otro sapo dice que son horror punk y saltó el renacuajo diciendo que es industrial (y un capón se llevó). Lo que olvidan es que al fin y al cabo, lo que están comiendo son moscas, las llamen como las llamen. Por tanto tenemos que en la secta del Sapo de las Tinieblas, los mismos sapos no comparten la misma opinión con otros pese a comer las mismas moscas, muchos ni se llevan bien entre ellos y además se sumergen en los cenagales de los que marcharon con tal de hacerse los grandes antes los diminutos renacuajos que, aunque no tengan ni puta idea de nada, son lo más felices los muy jodios. Al fin y al cabo, por alguna razón los sapos producen tanta repugnancia cuando los miramos.
Y con esta metáfora tan cenagosa y anfíbica, concluyo con un par de ideas que si la gente me lee y las pone en práctica, quizás la cosa vaya a mejor. Los siniestros (los de verdá, cojoné) siempre han estado tan a la defensiva que actúan ofensivamente.....incluso entre ellos mismos. La intransigencia es un elemento común en todos, unos más y otros menos. Seas un Dark folky o un Deathrocker o simplemente, uno que pasaba por allí. Si dejáramos a un lado ese elitismo casposo y pusieramos algo de humildad a nuestro ilustre criterio, el siniestrismo lejos de ser algo deprimente y decepcionante sería algo mejor. Falta tolerancia y una patada a los cojones del ego, a ver si de esa forma se desinflan un poco, pues el ego es sinónimo de cretinismo, y el número de cretinos con un ego inflado es enorme en este colectivo. Si actuamos así, quizás el rollo este cambie para bien, o al menos cambiarán las personas y dejarán de ser menos imbéciles a la larga, que ya es algo.
Por mi parte, yo también soy un Sapo de las Tinieblas, pero siempre fuí más majo y simpático, por eso todo el mundo me adora.
Por alguna extraña razón, el ser un siniestro de pura cepa ( un siniestro añejo, curtido con el paso de los años, el alcohol, los conciertos y por haber escuchado gótico "delde verdá") conlleva a asumir ciertos roles, que en un principio nadie sabe que va a adquirir. Guste o no guste, mientras más gótico del bueno fluye por nuestro mp3, más sibaritas nos volvemos. La realidad es esta, con el paso del tiempo pasamos de ser unos renacuajos oscurillos a la élite de la charca. Como si de una secta se tratara, el ser un verdadero siniestro debe pasar por numerosas pruebas para confirmar su autenticidad, lo que al final no te dan un carné de gótico, pero todo se andará con el tiempo.
Cuando el renacuajo oscurillo quiere ser un gran sapo de las tinieblas lo que debe hacer es esconder su cola y saltar más lejos que nadie, de paso debe cambiar su ambiente. Se acabó el bucear en determinados estilos musicales, ahora hay que exhalar el aire que proporciona la pureza de determinados grupos. Eso sí, cuando el Sapo de las Tinieblas quiere regodearse en su infinita sabiduría se da un chapuzón en la charca y observa a los renacuajillos, que hay que decir que en su ambiente acuático se mueven mucho mejor que el Sapo de las Tinieblas. Al fin y al cabo, como anfibios que son, son incapaces de vivir por mucho tiempo alejados de ciénagas y charcos, aunque sean de aguas corruptas e imbebibles, como bien afirmará un buen Sapo de las Tinieblas.
Pero la secta del Sapo, del verdadero heredero del siniestreo no es algo homogéneo ni compacto. Todo lo contrario, lo que caracteriza a un buen siniestro de pura cepa es que siempre estará en desacuerdo con otro siniestro de pura cepa, o lo que es lo mismo decir, a los Sapos de las Tinieblas les gustan ser los únicos y verdaderos portadores de la sabiduría infinita y siempre discutirán a lengüetazos sobre quién tiene más razón. Normalmente esos debates giran en torno al etiquetaje de las moscas que comen. Unos dicen que son deathrock y otro dice afterpunk, otro sapo dice que son horror punk y saltó el renacuajo diciendo que es industrial (y un capón se llevó). Lo que olvidan es que al fin y al cabo, lo que están comiendo son moscas, las llamen como las llamen. Por tanto tenemos que en la secta del Sapo de las Tinieblas, los mismos sapos no comparten la misma opinión con otros pese a comer las mismas moscas, muchos ni se llevan bien entre ellos y además se sumergen en los cenagales de los que marcharon con tal de hacerse los grandes antes los diminutos renacuajos que, aunque no tengan ni puta idea de nada, son lo más felices los muy jodios. Al fin y al cabo, por alguna razón los sapos producen tanta repugnancia cuando los miramos.
Y con esta metáfora tan cenagosa y anfíbica, concluyo con un par de ideas que si la gente me lee y las pone en práctica, quizás la cosa vaya a mejor. Los siniestros (los de verdá, cojoné) siempre han estado tan a la defensiva que actúan ofensivamente.....incluso entre ellos mismos. La intransigencia es un elemento común en todos, unos más y otros menos. Seas un Dark folky o un Deathrocker o simplemente, uno que pasaba por allí. Si dejáramos a un lado ese elitismo casposo y pusieramos algo de humildad a nuestro ilustre criterio, el siniestrismo lejos de ser algo deprimente y decepcionante sería algo mejor. Falta tolerancia y una patada a los cojones del ego, a ver si de esa forma se desinflan un poco, pues el ego es sinónimo de cretinismo, y el número de cretinos con un ego inflado es enorme en este colectivo. Si actuamos así, quizás el rollo este cambie para bien, o al menos cambiarán las personas y dejarán de ser menos imbéciles a la larga, que ya es algo.
Por mi parte, yo también soy un Sapo de las Tinieblas, pero siempre fuí más majo y simpático, por eso todo el mundo me adora.
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