¿Nunca os ha pasado que cuando al recordar ciertos momentos de la vida os encontréis al poco tiempo con una situación en la que se ve implicada un agente que formó parte de ese fenómeno? ¿De pensar en una determinada persona o grupo que hace tiempo que no se sabe nada y que de repente te lo encuentres? Es esa coincidencia que a veces ocurre. El estar pensando en determinados pasajes de la vida de uno mismo y, sin esperarlo, encontrarse con una situación en la que se haya un actor que formó parte de aquel escenario.
A mí me ha pasado muchas veces y en concreto hoy mismo. No hace mucho estuve recapitulando sobre mi vida, especialmente aquellos pasajes de mi adolescencia en el instituto. Empecé a pensar sobre aquellos compañeros con los que he compartido momentos de mi vida y de los cuales hace años no sé nada. Como esas personas han ejercido algunas un efecto sobre mí y otras no. Recuerdo el intentar recordar cómo era aquella época. Un pequeño ejercicio mental de memoria cuyo único fin consistia en reflexionar sobre los cambios que he tenido a lo largo de estos 10 años y como esos actores y agentes externos han hecho influencia sobre mi persona. Mi recuerdo esta vez se centró en lo vivido en el instituto durante mis años en la E.S.O.
Han pasado pocos días desde que hice ese ejercicio de memoria. Recordar compañeros y profesores, momentos y experiencias vividos detrás de aquellos muros de ladrillo. Hoy, casualmente ha ocurrido un hecho curioso que me ha asombrado nuevamente. Estando en la tienda a entrado una muchacha. Después de atenderla ella me dice que yo le sueno de algo y que está segura de que hemos compartido estudios juntos. Para mi sorpresa se me presenta como una compañera con la que compartí clase hace ya muchos años durante la E.S.O. Me he alegrado de verla y hemos hablado un poco.
Desde luego me parece algo curioso que ocurran cosas así. Son momentos que me recuerdan ala sensación de tener un dejaví. Pensar en algo concreto y pasado y al poco tiempo encontrarse con un fenómeno relacionado con el tema. Es como si a uno le diera por pensar en lo mucho que hace que no va al zoo y de repente se encuentra con la oportunidad de ir allí sin haberselo planteado. Como si me diera por pensar en tener un accidente de coche y al poco tiempo tenerlo. Hechos que no guardan más relación entre sí que la mera casualidad y coincidencia, y que no son regulares pues sino el asombro sobraría. ¿Quizás cuando pensamos con cierta nostalgia sobre algo creamos un efecto invocador para que suceda un hecho que guarda relación con aquello que pensamos? ¿Si pensará en determinadas personas, las cuales hace años que no veo, se cumplirá ese "efecto invocador" y, sin intencionalidad alguna por mi parte, me las encontraré?
Sea como sea, me parece un hecho curioso y sorprendente.
sábado, enero 13, 2007
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4 comentarios:
Una vez sucedió que una mujer estaba en casa escuchando la radio cuando comenzó a pensar en una amiga que no veía desde los tiempos del colegio, muchos años antes. Se había perdido todo contacto y siquiera recordaba si tendría su número de teléfono. Sin embargo, sintió unas ganas imperiosas de hablar con ella y se puso a buscar el número. Cuando estaba en ello sonó el teléfono: era la amiga que había decidido llamarla también en ese momento.
Lo anterior es un caso real y aunque parece un fenómeno inexplicable, sí que tiene explicación: Ambas estaban escuchando la radio en la misma emisora y ambas oyeron la misma canción que coincidía con algún momento intenso vivido juntas. Y aunque no fueron conscientes de ese recuerdo, el inconsciente hizo aparecer la imagen de la amiga.
Curioso caso la verdad. Sorprendente el cómo funciona la mente sin darnos siquiera cuenta de ello. Al menos a este fenómeno podemos atribuirle una explicación, de momento el mio no parece más que mera casualidad....¿o no?
Es mera probabilidad estadística el que de vez en cuando se produzca alguna coincidencia o casualidad que nos sorprenda. Simplemente sucede que la mayor parte del tiempo no nos damos cuenta de la monotonía que nos rodea.
Pues ahora que dices, una de las cosas que también suelo pensar mucho es en el poco caso que le hacemos a las cosas buenas que pasan. Es decir, dedicamos más tiempo a pensar en todo lo que nos ha ido mal y en cambio no sabemos valorar lo que nos sale bien.
Las leyes de Murphy no son más que centrar la atención a los aspectos negativos y no tiene en cuenta los hechos positivos.
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