domingo, diciembre 31, 2006

Mi coche y yo

En ciertos momentos de la vida hay objetos que forman a pasar parte de tu vida cotidiana. Están tan presentes que sin duda alguna parecen que sean entes con vida propia. Este es el caso de mi querido coche, el Gitanomóvil. Son tantas las cosas que han pasado en el poco año que llevamos intimando que considero que merece un apartado especial en mi corazón, y en este blog.

Para que os hagáis una idea, mi coche es un FIAT Tempra. Debe tener ya unos 13 o 14 años y gusta beber de Diesel. Su color debería de ser blanco, pero como no llueve nunca y paso de gastar dinero en lavar el coche, suele cubrirse de polvo y mierda. No consume mucho pero está viejo y eso hace que de tanto en tanto pasemos ratos entrañables juntos. Ignoro la potencia del coche, así como otros muchos detalles que tiene. Yo sé conducirlo y poco más, requisito suficiente para poder ir a cualquier lado con él.



Así es el Gitanomóvil, aunque como ya he dicho, mi coche suele tener unos quilos más de mierda encima. El interior del coche es una maravilla pues tiene un montón de cacharrería digital que ya le gustaría a Michael Knight y su asqueroso coche fantástico.

Como toda relación que se precie hay sus más y sus menos. He pasado momentos de gloria y momentos que desearía tener un monopatín en lugar de coche. Por ejemplo, estos últimos meses, mi queridísimo coche ha preferido darme todo tipo de problemas sin ningún tipo de justificación ¿Acaso te he hecho algo malo yo?

En Journal ya comenté el día en que me dieron una piña por detrás, sodomizando el maletero de mi vehículo sin ningún tipo de piedad por parte de una militar frustrada que se debió de frustrar más al ver el morro de su Honda Civic nuevo hecho trizas. Tuve que reparar el cerrojo del maletero pues a raiz de este accidente, decidió no querer cerrarse. Gracias al mecánico que con su fina instrumentaria arregló de dos martillazos a ese cerrojo que se empeñaba en no cumplir su cometido. No hace mucho dejé constancia en mi blog de una chapuzada mia al volante, cuando una foto me pillo en un despiste un tanto acelerado. Pero no he mencionado la última de mi coche, y es que el Gitanomóvil cuando se le mete en las bujías el hacerme la vida imposible, lo consigue. Hace tres semanas, mientras volvía de la universidad, el motor del coche se empezó a calentar mucho mientras iba de vuelta por la Ronda de Dalt. Poco antes de entrar a Badalona el motor del coche empezó a soltar humo y fue cuando me preocupé mucho. Decidí llevarlo al mecánico de toda la vida que por suerte me quedaba cerca, así que forcé un poco el coche para que pudiera llegar al menos ahí. Pues bueno, entre otras cosas, el mecánico me dijo que el problema que tenía mi coche era sobre un mango, que se había jodido con el tiempo y que me hacia perder mucha agua, pero que además es muy posible que se me hubiera jodido la "junta culata" (¿pero ezo qué é?) y que la factura me subiría un huevo. Pues nada, tuve que dejar el coche pues ¿a dónde voy yo con el coche jodido? ¡qué remedio!

Tras comentarle la broma a mi padre y encargarse personalmente de "asesorarme económicamente" (pues uno es estudiante y no trabaja), decidimos que además el coche tendría que pasar la ITV que debería de haber pasado hace más de medio año. Pues durante estas tres semanitas he estado sin coche, aunque no lo he notado mucho pues estando enclaustrado en mi habitación no necesitaba realizar grandes desplazamientos.

Ayer fuí a recogerlo, estaba el coche sano como una manzana. Pero esta mañana ha sido un día de mierda a bordo de mi fiel compañero. Primero de todo, algún listo del taller se le ha "olvidado" poner el reproductor de música dentro del coche, así que por su propio bien espero que el martes recuperé el aparato si no quieren tener problemas los muy sinvergüenzas. Por otro lado me dejaron el coche seco y mira que estoy seguro que cuando lo dejé tenía el depósito lleno. Pues bueno, antes de ir a recoger a mi madre a la tienda lo llevo a la gasolinera, a que me roben un poco con el carburante pero con la mala suerte de que estaba cerrada a saber porqué motivos, nada, me voy a otra que me viene de camino a la tienda, con la mala suerte de que están todos los surtidores fuera de servicio. Vale que me encuentre con una gasolinera cerrada, pero encontrarse con dos es tener muy mala suerte, más cuando mi coche necesitaba urgente una dosis de diesel. A la tercera fue la vencida pero no iba a ser del todo fácil pues el camino a esa gasolinera implicaba desviarme considerablemente de mi trayectoria, y además, cuando estoy llegando me encuentro con el mercadillo puesto cerrando la calle que me lleva a la gasolinera. Este obstáculo me lleva a una opción, dar una vuelta enorme por Badalona, en una zona que además de haber mercadillo, está de patas arriba por las obras que tiene el ayuntamiento entre manos desde hace ya tiempo. Y cuando digo una enorme vuelta es una enorme vuelta. Por suerte, después de atravesar todos esos pequeños baches llego a la gasolinera y puedo repostar. Lo que debería de haberme llevado 5 minutos me conlleva 45 minutos, suerte tuve que el coche no me dejara tirado por falta de combustible. Haced vosotros mismos balance, pero de verdad, ha sido un día de esos que no merecía coger el coche ni nada. Aunque bueno, supongo que viviré muchas más anécdotas con mi coche y por supuesto las iré escribiendo, pues me gusta eso de escribir las putadas que me ocurren con el coche o cuando voy de paseo con él. Como ya he dicho, se ha convertido en uno más de la familia y a pesar de ser él un cabroncete, me lo quiero mucho.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gñe, al menos tu conduces, no como yo, plebeyo peaton!

Ricardo Llorca dijo...

Jojojo. Bueno, yo considero que no te puedes quejar....un coche lejos de solucionar nada solo complica la vida.